BUENOS AIRES, sep 10 (AR) – Se realizó esta mañana con éxito la primera prueba con el mayor acelerador de partículas en Suiza donde los científicos lograron inyectar protones en el túnel circular de 27 kilómetros del “Gran Colisionador de Hadrones (LHC)”, que llevó dos décadas su construcción y que aproximadamente unos 4.000 millones de euros.María Teresa Dova, física argentina, explicó que “la primer prueba fue un éxito. Ahora el próximo objetivo es simular el Big Bang para hallar las partículas más elementales”.Fuentes vinculadas al experimento informaron que “hoy la Organización Europea de Investigación Nuclear (OEIN) realizó con éxito la primera prueba del mayor acelerador de partículas en la historia de la ciencia. Después de lanzar un haz de protones por un túnel circular de 27 kilómetros, dos luces blancas titilaron en la pantalla de una computadora indicando que los protones habían completado el recorrido por el enorme dispositivo”.“Poco después, un segundo haz recorrió el túnel en sentido contrario”.El procedimiento fue seguido desde distintos puntos del planeta por centenares de científicos por televisión vía satélite.Dova, que encabeza el equipo de 8 científicos argentinos dentro del proyecto, explicó por radio Mitre que “el paso siguiente será simular el choque de haces lumínicos. Allí se produce una enorme concentración de energía, tal como hubo después del Bing Bang”.Para los científicos el objetivo es poder desentrañar los grandes enigmas que siguen rodeando a la naturaleza de la materia, e identificar con más certeza que nunca los ladrillos fundamentales de los que se componen las estrellas, los planetas y los seres humanos.Dova -por radio Continental- aseguró que “los científicos que participaron del experimento proponen estudiar los bloques fundamentales que constituyen la materia ya que se nos permite mirarla muy profundamente al funcionar como el microscopio más potente que jamás nadie haya imaginado’”.Dova desarrolló que ‘la idea es acelerar protones, que son partículas subatómicas, a altísimas energías, por un anillo que tiene 27 kilómetros, en un sentido y en otro, hasta hacer que colisionen’.‘Estas partículas generan energías enormes, y al colisionar se produce una enormísima cantidad de energía en una región muy microscópica, que recrean partículas, fuerzas e interacciones que no están presentes hoy en el universo” detalló la física.A lo que resaltó que “producimos estas interacciones, recreando las condiciones que existían en ese momento’.La construcción del denominado Gran Colisionador de Hadrones (LHC), llamado el experimento científico más ambicioso de la historia, llevó dos décadas y costó 4.000 millones de euros. “Hoy fue un momento nuevo para la Física, comparable a cuando fue descubierta la física cuántica, y nosotros tuvimos el privilegio de vivirlo”, comentó el presidente del Instituto Nacional de Física Nuclear, Roberto Petronzio, tras los primeros pasos del proyecto.“Este colosal instrumento, en el que han trabajado unos 5.000 físicos e ingenieros desde hace dos décadas, es el mayor proyecto científico”, dijo Petronzio.Por su parte Robert Aymar, director general del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), está convencido de que “el denominado Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) le dará a los científicos “hallazgos que cambiarán la visión del mundo y su creación”.Desde 1996, el CERN ha construido a 100 metros bajo tierra, cerca de Ginebra, un anillo de 27 kilómetros de circunferencia, que enfrió durante dos años para alcanzar a los -271,3°C. Alrededor del anillo se instalaron cuatro grandes detectores, en cuyo núcleo se producirán grandes colisiones de protones (partículas de la familia de los hadrones).El LHC alcanzará al 99,99% de la velocidad de la luz (unos 300.000 km por segundo). A máxima potencia, 600 millones de colisiones por segundo generarán partículas, algunas de las cuales jamás se han observado. Para analizar y archivar los 15 millones de gigaoctetos de datos recogidos anualmente, 11 centros distribuirán la información en bruto a 200 instituciones del mundo.Otro detector, el LHCb, dilucidará qué pasó con la antimateria en el momento del Big Bang. El Alice se ocupará de las colisiones de iones de plomo para recrear en tiempo relámpago la “sopa” de quarks y gluones que formaban la materia los primeros microsegundos del Universo, antes de la creación de protones.El segundo haz, que girará en el sentido inverso al primero, provocará colisiones de energía cada vez más elevadas, hasta alcanzar 7 veces la potencia del Fermilab estadounidense, hasta ahora el acelerador más potente.
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Mie, Sep 10, 2008
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